Fiesta del Algodón
Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco

La Fiesta Nacional del Algodón es una feria industrial antes que una fiesta folklórica, y eso la separa de casi todas las celebraciones populares del país. Su eje no es el escenario sino una muestra agroindustrial que despliega la cadena algodonera completa —maquinaria agrícola, desmotadoras, hilanderías, tejedurías y proveedores— en sectores al aire libre y cubiertos, con charlas de capacitación dirigidas a productores, profesionales, empresarios y estudiantes. En alguna edición esa muestra tuvo incluso curaduría temática con título propio, recorriendo el camino del algodón desde la siembra hasta la pasarela.
Lleva además doble numeración: los documentos oficiales consignan en paralelo la edición nacional y la internacional, dos series de conteo conviviendo en el mismo evento. Y tiene una estructura civil dedicada exclusivamente a las soberanas, con patrimonio propio: una subcomisión creada a comienzos de los años noventa, que trabaja ad honorem y custodia objetos históricos de la fiesta, entre ellos la corona original diseñada por un orfebre, y que más tarde se constituyó como asociación civil. De ahí sale otro rito estable: el Cuerpo de Bastoneras del Algodón, el grupo coreográfico encargado de abrir cada jornada de espectáculos.
Lo que celebra es el cultivo que organizó la economía del Chaco, y Sáenz Peña lo celebra porque fue su centro. La provincia concentra cerca de un tercio de la superficie algodonera del país. El peso histórico está documentado con cifras de época: en 1924 el centro del Chaco sembró veinticinco mil hectáreas y cosechó quince mil toneladas, y en Sáenz Peña funcionaban cuatro fábricas desmotadoras con capacidad para doce mil toneladas anuales; la primera cooperativa de productores se fundó al año siguiente. La ciudad alberga además la Estación Experimental Algodonera, impulsada en 1923 e integrada al INTA en 1956, la única del país dedicada al mejoramiento genético y la protección vegetal del algodón, con un banco de germoplasma de más de ochocientos materiales.
El predio es el de la feria provincial, junto al cruce de dos rutas nacionales, y el programa suma a la exposición la elección de la Reina Nacional del Algodón, las presentaciones de bastoneras, conferencias y una agenda de espectáculos. Reúne más de doscientos expositores y doscientos cincuenta stands. La impulsa la cámara de comercio local, la entidad madre de la industria metalmecánica chaqueña, con autoridades municipales y provinciales.
Su historia tiene un antecedente claro: la Exposición Algodonera de 1937, montada por el vigesimoquinto aniversario de la ciudad con stand de la entonces Junta Nacional del Algodón. La fiesta propiamente dicha arrancó a mediados de la década de 1950, y la serie moderna, ligada a la feria provincial, se reinició a fines de los años ochenta.
El mes, cosa inusual, no es estable: las ediciones documentadas se hicieron en mayo, junio, agosto, octubre y noviembre a lo largo de veinte años. La fiesta homenajea al cultivo que impulsó el desarrollo agrícola e industrial chaqueño, en la ciudad que se conoce como la capital del interior de la provincia.
