Fiesta del Folklore Suizo
San Jerónimo Norte, Santa Fe

Hay colonias que conservan los apellidos y el recetario. San Jerónimo Norte conserva algo más difícil: el dialecto. En el programa de la fiesta hay un taller de dialecto valesano —la variedad alpina que trajeron las familias del cantón del Valais—, con día y horario propios, y es el raro caso de una fiesta popular donde se enseña una lengua minoritaria europea a los descendientes de quienes la hablaban. El otro rasgo que no se repite en ninguna otra parte es más doméstico: cuando la caravana musical sale a recorrer el pueblo, se reparten chopps de cerveza a los vecinos que la acompañan desde la puerta de sus casas.
Lo que se celebra es la herencia del Valais en una colonia agrícola y tambera del centro santafesino. El pueblo se fundó en 1858, cuando las primeras familias valesanas llegaron al paraje de Los Cuatro Montes, y a ellas se sumaron después alemanes, franceses e italianos. Ese 1858 es el año de la colonia, no el de la fiesta, que es muy posterior.
La celebración ocupa el primer fin de semana de junio, con una semana previa de actividades y tres nodos fijos: la Asociación Suiza Helvetia, la Sociedad Suiza y la Plaza Libertad. Los días anteriores traen una charla histórica sobre la inmigración, presentaciones corales, una jornada educativa para las escuelas, un concurso de jass —el juego de cartas tradicional suizo, que acá tiene fecha propia en la grilla— y el taller de dialecto. El sábado sale la caravana musical desde la sede de la Helvetia y recorre museos, sitios históricos e instituciones, acompañada por una obra de teatro ambulante, y la noche central se hace en el salón de la Sociedad Suiza, con cantina, platos típicos, orquestas y cuerpos de baile. El domingo arranca temprano con la chocolatada comunitaria y sigue con las carrozas alegóricas que desfilan frente a la Plaza Libertad y recrean con trajes típicos la llegada de los primeros colonos y la vida en los primeros años; después viene el almuerzo, con coros, grupos de acordeones y danzas.
Su institución madre es la Asociación Suiza Helvetia, fundada en 1897, cuya sede frente a la plaza se inauguró en 1972. Llegan delegaciones y cuerpos de baile de colonias suizas de Buenos Aires, Rosario y otras localidades, y el vínculo con Suiza no es sólo retórico: de los actos oficiales participó la embajadora suiza en la Argentina, y la federación que agrupa a las asociaciones suizas del país hizo su campamento nacional de jóvenes durante la fiesta, con charlas en alemán y en francés.
Su condición de fiesta nacional proviene de una resolución del área de turismo de 1991. En el calendario del pueblo esta fiesta convive con la Fiesta Provincial de la Leche y con la patronal de agosto: la identidad suiza no es acá un disfraz de fin de semana sino el modo en que una localidad del interior santafesino se explica a sí misma.
