Fiesta de la Agricultura
Esperanza, Santa Fe

Hay fiestas que celebran un cultivo y fiestas que celebran un oficio; esta celebra un acto fundacional. Esperanza se presenta como la primera colonia agrícola organizada de la Argentina, y su festejo mayor cae el día en que la ciudad cumple años porque el Estado nacional eligió esa misma fecha, el 8 de septiembre, para el Día del Agricultor. La efeméride quedó calzada sobre la patronal esperancina, y el detalle se completa arriba del escenario: las candidatas a Reina Nacional de la Agricultura no representan barrios ni instituciones locales, sino frutos de distintas regiones del país.
El foco, entonces, es doble y está anudado: la gesta colonizadora de 1856 y el trabajo rural como oficio argentino. No se homenajea una producción en particular sino a quienes la hicieron posible, y de ahí que el programa tenga tanto peso institucional como popular.
La celebración ocupa un fin de semana y tiene a la Plaza San Martín como escenario central, encadenada a los actos religiosos del 8 de septiembre. El sábado concentra lo protocolar: el acto con el intendente y el gobernador, la banda municipal, la elección de la soberana con sus princesas y un número central de alcance nacional. El domingo queda para la grilla de artistas locales, las delegaciones folclóricas y el cierre popular. En paralelo funciona una muestra estática organizada junto a la Sociedad Rural de Las Colonias, con maquinaria agrícola desplegada sobre la avenida Los Colonizadores, y dos rituales que vienen de la historia de la ciudad: el desfile de colectividades y la distinción a inmigrantes, en la que cada comunidad reconoce a una persona. Los kioscos tienen prioridad para los alumnos del último año de la secundaria, y los Bomberos Voluntarios conservan su lugar asignado. Se sumaron además reconocimientos nuevos, como la medalla al deportista esperancino del año y las distinciones a intendentes con mandato cumplido, a la Sociedad Rural y a la Escuela de Agricultura, Ganadería y Granja.
La colonia que da sentido a todo esto empezó con un contrato firmado el 15 de junio de 1853 entre el gobernador santafesino Domingo Crespo y el empresario salteño Aarón Castellanos: unas doscientas familias, alrededor de mil cien personas, que llegaron escalonadamente entre enero y junio de 1856 y recibieron parcelas asignadas con animales y semillas. La mayoría era suiza, con minorías alemanas, belgas y luxemburguesas, y más tarde se sumaron italianos; la fundación quedó fechada el 8 de septiembre de ese año y el Concejo Municipal se creó en 1861. Es esa contraparte estatal, el contrato previo, la que explica el adjetivo que la ciudad defiende: no hubo asentamiento espontáneo, hubo colonia organizada.
La fiesta propiamente dicha es muy posterior: arrancó en 1947, con la elección de la primera reina. Dos normas sostienen el conjunto: el decreto de 1944 que fijó el Día Nacional de la Agricultura y del Productor Agropecuario, y otro decreto, de 2015, que declaró bien de interés histórico nacional el sector donde se emplazó la colonia original.
Esperanza es cabecera del departamento Las Colonias y trata al encuentro como un acto de Estado: lo encabezan el intendente y el gobernador de turno, y la ciudad apoya su oferta turística casi íntegramente sobre este único activo histórico. Para el interior santafesino, además, la fiesta funciona como el momento en que la zona de las colonias gringas se mira a sí misma: los apellidos del desfile son los mismos que figuran en los padrones de 1856, y la maquinaria estacionada en la avenida mide la distancia recorrida desde las primeras parcelas.
