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Fiestas Argentinas
Fiesta Popular

Fiesta La Reina Del Yokavil

Santa María, Catamarca

Fiesta La Reina Del Yokavil, Santa María (Catamarca)

El nombre de esta fiesta no celebra un cultivo ni un rito: proclama una jerarquía territorial. Santa María se declara a sí misma la reina del Yokavil —el nombre antiguo del valle Calchaquí—, y la denominación se fijó porque la villa concentraba el mayor peso económico, social y cultural del valle. Es una fiesta que se puso su propia corona.

Lo que pone en escena es la identidad vallista con una proyección claramente andina: copla, diablada, grupos bolivianos y conjuntos del altiplano conviven con las figuras del folclore argentino. No es folclore pampeano ni litoraleño, y eso se nota en la grilla.

Son tres noches de fin de enero en el Anfiteatro Municipal Margarita Palacios, con una proporción muy alta de ballets, academias y conjuntos del propio departamento: más de quince números por jornada, con las figuras nacionales repartidas entre ellos. La elección de la reina del Yokavil no se hace en el anfiteatro sino en la plaza principal del pueblo, y tiene una mecánica propia: cada candidata representa a una institución del departamento, desfila en tres recorridos y un jurado puntúa elegancia, simpatía, rasgos culturales, vestimenta y cultura general. Las candidatas lucen prendas artesanales de los talleres textiles de la zona, lo que convierte la pasarela en una vidriera del telar vallista.

La primera edición se hizo el 30 de enero de 1968, en tres noches, sobre una cancha de deportes de la escuela normal del pueblo. La había concebido el año anterior un grupo de vecinos, y su primer padrino fue Hernán Figueroa Reyes. Hay un antecedente anterior y distinto: a comienzos de los años cincuenta un par de vecinos organizaron en Semana Santa una presentación de conjuntos tradicionales del oeste catamarqueño, y en la década siguiente otros músicos de la zona difundieron la música vallista desde Buenos Aires. Eso preparó el terreno.

El rango llegó en dos escalones y los dos tienen norma. En 2015 un decreto provincial la declaró fiesta provincial, y en agosto de 2016 una resolución del Ministerio de Turismo de la Nación le dio carácter nacional.

Para Catamarca es patrimonio de la comunidad y de la provincia, y es la pieza que cierra el enero catamarqueño. Santa María tiene además un calendario propio notablemente denso —la capia en invierno, la arropiada, la vendimia, el cabrito, el ternero—, y esta fiesta es su cúspide.

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