Ir al contenido
Fiestas Argentinas
Festival

Festival del Chamame

Federal, Entre Ríos

Festival del Chamame, Federal (Entre Ríos)

Este festival tiene una criatura propia, y su biografía no se parece a nada. El Cachencho es un gaucho de nariz grande, cigarrillo en la boca y sombrero echado hacia atrás, dibujado por un caricaturista que además integró la primera comisión organizadora. Empezó impreso en la entrada, fue el logo de la papelería del festival durante cinco ediciones y en la sexta subió al escenario convertido en un muñeco de tamaño natural que tocaba un chamamé con movimientos mecánicos: esa noche lo bautizaron. Poetas y músicos le escribieron obras. Y después se volvió persona: un tambero y repartidor de leche de Federal, nacido en Corrientes, se convirtió por su parecido con el dibujo en el Cachencho viviente, y cuando murió, ya octogenario, convocaron músicos a despedirlo en el cementerio. Hoy el Cachencho de Bronce es la máxima distinción del festival y da nombre a su prueba atlética.

Su segundo rasgo propio es el formato. Federal se presenta como sede de las bailantas más grandes del país: un baile popular, diurno y nocturno, que corre en paralelo al escenario y que no es un espectáculo para mirar sino para bailar. Eso define el foco de la fiesta: el chamamé como forma de encuentro del norte entrerriano, y la reivindicación de un repertorio litoraleño propio. El nombre oficial registrado lo dice sin vueltas: Fiesta Nacional del Chamamé del Norte Entrerriano.

Son nueve días y una docena de eventos. La secuencia arranca con bailantas nocturnas, sigue con peñas, continúa con bailantas diurnas y llega al escenario mayor de viernes a domingo, con la final nacional del certamen de nuevos valores el último sábado. Ese certamen tiene instancias previas en otras localidades, el Pre Federal, cuyos ganadores se anuncian en el lanzamiento de cada edición. Alrededor funcionan la feria artesanal, los talleres y charlas, la gastronomía regional, los dos cuerpos de danza locales y el camping municipal.

La primera edición fue en el verano de 1976, en el club social y deportivo del pueblo, y se llamó Festival del Chamamé del Norte Entrerriano. La idea surgió en un baile en una colonia rural de la zona, y la primera comisión la formaron tres vecinos cuyos nombres el festival todavía recuerda. El escenario se llamó Ernesto Montiel porque el músico había muerto pocos meses antes. En esa primera grilla tocaron Tarragó Ros, Mario Millán Medina, Raúl Barboza, Linares Cardozo y los Hermanos Gigena. En 1981, para su sexta edición, el festival ya era provincial. Las peñas se incorporaron mucho después, y las bailantas se mudaron del ex cuartel militar a una ex cancha de fútbol cuando el público dejó de caber.

Lleva medio siglo de ediciones sin interrupciones. Una ordenanza municipal manda repartir la mitad de la ganancia del festival al anfiteatro y la mitad a la secretaría de cultura, y lo recaudado se volcó a obras en el predio: una cantina y baños nuevos, y la ampliación del escenario con un espacio fijo para los cuerpos de baile. Mueve alrededor de nueve mil personas por noche, con picos de doce mil, y reserva miles de entradas anticipadas a los residentes antes de abrir la venta general. La fiesta tiene ya su propio museo y paseo audiovisual.

Más fiestas de Entre Ríos

Ver todas

Otras fiestas de febrero

Ver febrero