Fiesta de la Navidad del Litoral
Leandro N. Alem, Misiones
Hay una pregunta que ordena todo lo que pasa en la Navidad del Litoral, y no es qué se celebra sino quién la hace. Las carrozas que desfilan en diciembre frente al parque temático de Leandro N. Alem las construyen iglesias, clubes, ballets y escuelas de la ciudad, en talleres que funcionan durante todo el año. Una veintena de carrozas, más de quinientas personas en escena, y doce meses de trabajo para cuatro noches de desfile.
Ese reparto no es una solución de producción: es el origen de la fiesta. La celebración nació en diciembre de 1995, por iniciativa del entonces intendente Carlos Alberto Jarque, con una idea que en una ciudad chica no era obvia: reunir en torno a la Navidad a todas las comunidades religiosas de Alem, donde conviven alrededor de treinta denominaciones cristianas sobre una base de poblamiento inmigratorio. Los primeros años fueron encuentros corales de música cristiana alternados con presentaciones teatrales, y de ahí salió el formato que todavía ordena el calendario: cada institución aporta lo suyo y el conjunto arma la fiesta.
El resultado, treinta años después, es un parque temático de más de cuatro hectáreas sobre la avenida Libertador, ambientado con pesebres, figuras iluminadas y un árbol central. Adentro conviven la muestra de pesebres, la del Antiguo Testamento, la recreación de la vida en tiempos de Jesús, una alegoría de Papá Noel adaptándose al monte misionero, la expo navideña y el paseo gastronómico. Las tardes son de talleres infantiles y de cocina navideña; las noches, del escenario mayor, donde se alternan coros, ballets y artistas de alcance nacional.
Alrededor creció un programa que no se parece al de ninguna otra fiesta de diciembre: un concurso internacional de cuentos navideños, un encuentro de artistas plásticos, una exposición de autos antiguos, un desfile de mascotas con temática navideña y hasta un torneo de ajedrez. Son actividades que ocupan las horas de luz y que explican por qué la fiesta no se agota en un fin de semana.
Porque ése es el otro rasgo que la distingue: no dura tres días sino diez, repartidos en cuatro fines de semana de diciembre. La ciudad se ornamenta para el mes entero y el visitante vuelve varias veces, cada vez a un programa distinto. La fiesta funcionó dieciocho ediciones con carácter provincial, se relanzó en 2011 tras varios cambios en su organización y en diciembre de 2013 obtuvo el rango nacional.
Todo lo que ocurre dentro del parque es con entrada libre y gratuita.
