Ir al contenido
Fiestas Argentinas
Fiesta Popular

Fiesta del Reservado

Pigüé, Buenos Aires

Fiesta del Reservado, Pigüé (Buenos Aires)

La Fiesta del Reservado tiene una combinación que no se repite en el calendario: es una jineteada que organiza un club de pesca, dentro de una villa de fin de semana a orillas de una laguna, y dura una semana entera porque la gente acampa. El público llega días antes del comienzo y se queda hasta el final. No es un festival de dos noches con escenario: es un predio de casi trescientas hectáreas que se llena de carpas, con un centenar de casas —la mayoría de fin de semana— y apenas un puñado de residentes permanentes.

Lo que celebra es el reservado: el caballo apartado y criado para la jineteada, que no se amansa, y la destreza del jinete que lo monta. Es una fiesta nacida y sostenida dentro de la vida social de un club de pesca y turismo, no de un centro tradicionalista, y eso marca su tono: el campamento, la pesca y el fogón son parte del plan tanto como la monta.

La jineteada es el núcleo y se corre por categorías: clinas o clina limpia, grupa, bastos y encimera, cuero tendido, más las montas especiales y los Broches de Oro, que son las montas seleccionadas con las que se define el campeón de cada categoría. Al final de la semana se corona un campeón de la edición por puntaje acumulado. Alrededor del campo de doma funciona una zona de pilcheros con cientos de puestos, se encienden los fogones del predio y el último día se sirve un almuerzo a la criolla. Los espectáculos van en el escenario Walter Mosegui, que lleva el nombre del payador que animaba el festival.

La decisión de organizarla se tomó el 26 de enero de 1970, y desde entonces se hizo todos los años. La fiesta anuncia tres números de edición a la vez, porque corren en paralelo tres series: la de la jineteada y el folclore, que arranca en 1970, la provincial, de comienzos de los noventa, y la nacional, más reciente. Las tres avanzan juntas año tras año. En los primeros años dos mil hubo además un intento de fiesta nacional a cargo de otras instituciones del pueblo, en el estadio de un club de fútbol y en el parque municipal, que no prosperó; la serie que sobrevivió y que hoy se cuenta es la del Club de Pesca, en la laguna.

La fiesta es el mecanismo de autofinanciación del club, y eso es más literal de lo que parece: además de los costos de organización y de las inversiones en infraestructura del predio, el club sostiene un fondo de reserva propio, porque para este tipo de eventos no hay seguros. De ahí vienen el bono en cuotas con sorteo de un cero kilómetro y las rifas. La logística da la escala: miles de empanadas, decenas de costillares y lechones, y público del centro y del sudoeste bonaerense.

Más fiestas de Buenos Aires

Ver todas

Otras fiestas de febrero

Ver febrero