Fiesta del Potrillo
Coronel Vidal, Buenos Aires

La Fiesta del Potrillo no nació como festival: nació como un remate de caballos con jineteada. La primera edición se hizo en una estancia privada, la estancia Arbolito, de Héctor Zambotti, y combinó una jineteada que reunió unas doce mil personas con una exposición y remate de alrededor de mil yeguarizos, con público llegado de Mar del Plata, Balcarce y La Plata. Casi medio siglo después el campo donde se corren las jineteadas lleva el nombre del hombre que la impulsó: campo de doma Julián Hormaechea.
Lo que celebra es el potrillo como símbolo del vínculo entre el gaucho y su caballo, en una zona que vive de la cría. El partido de Mar Chiquita tiene unas trescientas siete mil hectáreas de cría de vacunos, ovinos y equinos, y en Coronel Vidal funciona una escuela de ganadería: la fiesta no es un homenaje decorativo a una tradición, es la exhibición anual de un oficio que sigue en actividad.
Es una de las fiestas más largas del calendario: nueve noches, de entrada gratuita. Las jineteadas se corren en el campo de doma, y el último fin de semana sale el desfile tradicionalista por la avenida Avellaneda, con izamiento de bandera. Se elige a la Reina Nacional del Potrillo. Hay una Apertura de Fogones, que es el certamen de danzas folklóricas de la agrupación local, un certamen de canto, un torneo de polo en el predio ecuestre, una jornada dedicada al deporte y la cultura, tarde infantil con teatro y talleres de danza y de tango, bailantas populares, los quinchos tradicionales y espectáculos musicales todas las noches con un DJ de cierre. Esa mezcla —fiesta gauchesca con formato de festival largo y cierre bailable— es poco habitual.
La idea se formó a fines de 1978 entre los centros tradicionalistas de la zona, en particular el Centro Tradicionalista Arbolito de Coronel Vidal, cuyos integrantes, encabezados por Hormaechea, armaron primero una fiesta regional. La primera edición de la serie que hoy se cuenta se hizo el 30 y 31 de marzo y el 1 de abril de 1979. Después se corrió en el calendario, de fines de marzo a fines de febrero, y cambió de sede: de la estancia privada pasó al predio Víctor Abel Giménez, en el pueblo. También cambió de escala en el nombre: en sus primeros años era una fiesta regional y desde hace décadas se la nombra nacional.
La sostienen las agrupaciones tradicionalistas locales, que la organizan y a la vez concurren. De la propia fiesta salió un cuerpo de baile, la Agrupación Folclórica El Potrillo, que es su ballet oficial: la celebración no sólo expone la tradición del lugar, también produjo una institución nueva. Coronel Vidal, cabecera del partido y cruzada por la ruta nacional 2, se presenta como capital del potrillo, y durante esos nueve días el pueblo trabaja para una concurrencia que llega de todo el país.
