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Fiestas Argentinas
Fiesta Popular

Fiesta de la Naranja

Bella Vista, Corrientes

Fiesta de la Naranja, Bella Vista (Corrientes)

Pocas fiestas argentinas admiten por escrito que su producto titular ya no es el principal. Esta lo hizo: la citricultura de Bella Vista se reconvirtió de la naranja al limón, y a la zona se le sumaron horticultura intensiva —tomate, zapallo, pimiento— y más recientemente arándano. En vez de cambiar de fruta, la fiesta cambió de nombre y agregó "y la Diversidad Productiva" al suyo. Ese añadido, incorporado junto con el turismo gastronómico, es su rasgo más propio y el que cuenta mejor qué pasó con la economía del lugar.

El segundo es un concurso que no premia cocina ni belleza sino oficio: el concurso de embaladores de frutas, la destreza del galpón de empaque puesta en escena. No es un agregado reciente; está en el origen mismo de la celebración, cuando las buenas cosechas empezaron a festejarse con cantos y con concursos de embaladores. Y el mismo rito existe en Santa Lucía, a pocos kilómetros, lo que lo convierte en patrimonio del valle hortícola correntino más que en una excentricidad de Bella Vista.

Lo que celebra es la citricultura del corredor del Paraná sur, del que Bella Vista es cabecera. Corrientes ocupa unas treinta mil hectáreas citrícolas, el veintiuno por ciento de la superficie nacional, y es la segunda provincia productora de naranjas y mandarinas del país; la Argentina, por su parte, es el séptimo productor mundial de cítricos. Esos son los números que explican por qué la fiesta tiene una pata técnica tan desarrollada.

Porque las capacitaciones y las rondas de negocios no son adorno del programa: hay talleres para productores en materia agrícola y rondas pensadas para conectar a los productores locales con los de otras provincias, además de conferencias técnicas. El resto de las tres jornadas lo ocupan la elección de la reina y la virreina nacional, el almuerzo de los productores como acto propio, el ballet oficial de la fiesta y los shows musicales. La sede es el complejo polideportivo municipal, con entrada libre, y la organización es tripartita: el municipio, la Asociación de Citricultores de Bella Vista y el INTA.

Su historia tiene dos etapas. La fiesta se hace desde los últimos años de la década del setenta, primero como Fiesta de la Naranja, de alcance departamental y después provincial, y acumuló unas veinticinco ediciones con esos rangos. El reconocimiento nacional llegó en 2002, y desde entonces corre una segunda cuenta, que es la que publican hoy los documentos oficiales.

Es la segunda celebración más importante de Corrientes después del carnaval, y llena la hotelería de la ciudad.

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