Fiesta del Golfo Azul
Las Grutas, Río Negro

La Fiesta del Golfo Azul tiene una regla propia, escrita y con número: una ordenanza del municipio de San Antonio Oeste establece que uno de los días del evento debe ser de acceso libre. El resto de las noches se cobra y una queda liberada por norma, de modo que la estructura de la fiesta está condicionada por una decisión del Concejo y no por la taquilla. Tiene además una rareza de calendario: no tiene mes. Está anclada a un fin de semana largo —Carnaval o Semana Santa, según el año— y por eso pasó por enero, febrero, marzo y abril en una misma década. Y es de un grupo de empresas privadas, con el municipio acompañando, algo poco frecuente en una fiesta de rango nacional.
No hay cultivo ni oficio que celebrar: lo que se celebra es el balneario mismo. Nació para promocionar el turismo y las playas de Las Grutas y para difundir los atractivos del lugar, y sigue funcionando como herramienta de extensión de temporada. El objeto celebrado es el Golfo San Matías, de aguas templadas, bautizado así porque una expedición española llegó a él el 18 de febrero de 1520, día de San Matías.
Son tres o cuatro noches de escenario al aire libre, con grillas de cumbia, cuarteto, folclore y rock, DJs locales abriendo cada jornada y un número nacional de cierre. En el mismo predio funcionan un patio gastronómico y cervecero de acceso libre, con bandas locales y regionales propias, un paseo de artesanos y emprendedores y un stand del área de turismo provincial con información y juegos. En las ediciones más antiguas hubo elección de reina, con candidatas de localidades rionegrinas y reinas invitadas de otras fiestas nacionales. Alrededor del evento, las agencias ofrecen avistaje embarcado de fauna marina en el golfo, buceo de bautismo en el parque submarino, excursiones en vehículos todo terreno a los cañadones y a las salinas de la zona y visitas a olivares con degustación.
La primera edición se hizo en febrero de 1985, como fiesta provincial, y en 1988 pasó a tener carácter nacional. Fue un arranque temprano para una villa muy joven: Las Grutas había obtenido su delegación municipal apenas un año antes, en 1984, de manera que la fiesta nace casi con el gobierno propio del balneario. La serie de ediciones no es anual desde el comienzo, y el predio también se movió: durante años el escenario se armaba en el anfiteatro de la primera bajada, frente a la peatonal y a la feria de artesanos, y después se trasladó al paseo municipal y al polideportivo. También cambió el modelo: a comienzos de los dos mil todos los shows eran gratuitos y al aire libre, y hoy se venden entradas para las noches principales.
Para Las Grutas —que administrativamente depende de San Antonio Oeste— es una operación de temporada antes que una celebración: la fiesta se para sobre el feriado largo para traer visitantes cuando el pico de enero ya pasó.
