Fiesta del Mar y el Acampante
Viedma, Río Negro

La Fiesta del Mar y el Acampante homenajea explícitamente al que acampa, y además lo convierte en competidor: tiene concurso de armado de carpas. No celebra el mar en abstracto, premia a quien acampa bien. A ese concurso lo acompañan otros que amplían la idea de lo que puede competirse en una playa: castillos de arena, intervenciones de esculturas en arenisca y, de manera menos esperable, microrrelatos y fotografía.
El foco es el mar como recurso identitario del balneario El Cóndor, en la desembocadura del río Negro en el Atlántico, a treinta kilómetros de Viedma, y el pleno de la temporada estival. Es una fiesta que ordena el verano de la capital rionegrina: va en enero en el balneario, mientras la Fiesta del Río ocupa el final del verano en la ciudad.
Son tres o cuatro jornadas de enero, de entrada libre y gratuita, en el predio de la colonia de vacaciones provincial del balneario, con el escenario central montado sobre la playa. Hay espectáculos musicales todas las noches, con decenas de números entre locales, regionales y nacionales, y DJs en vivo. Alrededor funcionan un paseo de artesanos, un paseo gastronómico, patio cervecero, stands de productores locales, un parque de diversiones y actividades recreativas y deportivas en la arena, entre ellas una correcaminata nocturna de seis kilómetros.
Su genealogía tiene cuatro etapas. A comienzos del siglo XX los pobladores hacían kermeses de verano con victrolas. En las décadas del cuarenta y del cincuenta la celebración se llamaba Fiesta de Inauguración y marcaba el arranque de la temporada: participaban las autoridades locales, los vecinos y el obispo, que bendecía las aguas. En los años sesenta pasó a llamarse Fiesta del Mar y el Acampante por iniciativa de los vecinos, y en 1974 se hizo la primera edición de la serie que todavía se cuenta. Al año siguiente, en 1975, el gobierno de Río Negro le otorgó al balneario El Cóndor la sede permanente por ley provincial, que es el hecho institucional que la fijó donde está. Después vinieron dos declaratorias más: de interés municipal en 1991 y de interés nacional para la edición de enero de 2007.
Convoca a vecinos y turistas, con público que llega incluso del sur bonaerense.
